sábado, 2 de febrero de 2019

Seco y soleado futuro

No hace falta ser un entendido en la materia, algo que NO soy, para darse cuenta de que, aunque algun@s quieran hacernos ver que las ciudades donde vivivimos son saludables y están repletas de árboles, la realidad es muy diferente, al menos en España. 

En el caso concreto de la ciudad de Sevilla, los árboles talados en los últimos años rondan los 2.500 ejemplares y la tasa de sustitución de los mismos (con ejemplares jóvenes, por cierto, sin la capacidad que ya tenían sus antecesores de contrarrestar la contaminación atmosférica y frenar el cambio climático) no alcanza, por ahora, el optimista número previsto por los responsables del Ayuntamiento. Actualmente se siguen realizando en Sevilla labores de poda  en árboles (desmoches) que, en opinión de técnicos especializados, podrían provocarles enfermedades y llevarlos, de nuevo, a situaciones insostenibles que, por falta de mantenimiento (dada la escasez de cuadrillas operativas en la Dirección de Parques y Jardines de la ciudad).

Hace unos días, concretamente el pasado domingo, pude contemplar atónito la tala masiva (arboricidio, para ser más exacto) que se ha realizado recientemente en la carretera de la Puebla del Río a Isla Mayor, justo al lado de la Cañada de los pájaros (conocida reserva para aves, de gestión privada). Los árboles talados eran eucaliptos, esos majestuosos y bellos árboles, albergue de vida, a los que, desde hace unos años, se les ha declarado la guerra y, en lugar de controlar sus poblaciones, sustituyéndolos de forma progresiva a medio-largo plazo por otros menos perjudiciales para nuestro ecosistema, si fuera realmente necesario, se les están masacrando sin contemplación.

En el extremo opuesto, una plantación de árboles y adelfas a lo largo del camino rural por el que discurre parte del Camino de Santiago a su paso por Sevilla, concretamente desde el Cortijo Gamboaz hasta la entrada del término municipal de Santiponce. Un respiro, una verdadera esperanza para nuestro futuro medioambiental si esta iniciativa se extendiese a todos los "campos" de Sevilla, Andalucía, ... Si por cada nueva vivienda que se construyera se plantaran 10 árboles, si por cada farola que se instalara en las calles de nuestras ciudades se hiciera sitio para 3 ó 4 árboles, etc.

Lo cierto es que NO andamos sobrados de árboles y SI de contaminación atmosférica y deterioro climático. Necesitamos a los árboles, ahora más que nunca, y como colegas de vida nuestros que son deberíamos aprender a quererlos, cuidarlos y protegerlos tanto como lo hacemos con nuestros seres más queridos.

1 comentario:

Antonio Perez Ruiz dijo...

A este paso la escena final del clásico "Planeta de los simios" donde un desesperado humano (Charlton Heston) descubre con horror, al divisar el busto de la estatua de la libertad, que ha vuelto a su planeta, al hogar que abandonó por este otro que se asemejaba tanto, invadido por los simios que han logrado dominar el entorno y crear una nueva civilización, podemos encontrarnos con esa alegoría del Giraldillo asomando levemente de entre las arenas de un desierto que, pronto, logrará domeñar la torre Sevilla.
Sevilla, una ciudad invadida por el color verde de las copas de sus numerosos árboles, debe seguir siendo eso, una ciudad verde.