
Ahora, y con la que está cayendo, si vas al banco, a ver si te han ingresado la nómina para poder pagar los recibos pendientes, puedes aprovechar para comprarte un pisito a precio de saldo y en primera línea de playa. Es tal el volumen de promociones inmobiliarias que han respaldado los bancos y la cantidad de hipotecas que les están fallando que las entidades financieras parecen haberse convertido, por arte de magia, en auténticas inmobiliarias.
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