
Siempre me he preguntado como se sienten las letras cuando se las empareja, a la fuerza, con otras para formar palabras que se unirán a otras palabras para formar frases, y éstas, a su vez, se unirán a otras muchas para formar textos completos. También me inquieta el hecho de pensar en la sensación que puedan tener estas indefensas letras cuando participan de un cuento erótico; nunca me ha gustado el sexo por obligación y puedo entender como se sienten las pobres, condenadas a "tocarse" con otras por las que nunca se han sentido atraidas. El otro día, sin ir más lejos, tuve la suerte de descubrir que ellas sólas saben muy bien como relacionarse, al margen de la estricta ortografía.
3 comentarios:
Pepe, a tí te falta Algo! Verdad?
dinero, jajajajaja
Muy bueno... ¡So cochino! (Alguien tenía que decírtelo).
Besos
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