
Me pregunto de dónde sacan la paciencia los padres, dónde encuentran la tranquilidad suficiente para poder afrontar la educación de los hijos, esas pequeñas bestiecillas que, de un lado para otro, de rincón a esquina, de debajo de la mesa hasta el balcón, no paran de inventar y crear las más "originales" escenas de guerra jamás imaginadas; guerra, al fin y al cabo, puramente psicológica para los sufridores de los padres y todo aquel que ose interponerse en su camino, veanse los arriesgados docentes.
4 comentarios:
Pero, dónde están las pruebas de que ha sido verdaderamente el niño? esa piedra de nada? jijijijijijiji. Como siempre genial.
tu nunca has roto un plato??? Yo me he sentido identificada....
sigue dibujando...Bs
Si,rompí uno pero estaba ya para tirarlo ;).
Besos besosos.
Jajajaja... yo he sido una bestiecilla también. Bueno, lo sigo siendo. Mis papás encontraban la casa así cuando llegaban del trabajo, hasta creo que un poco peor. Ahora que ayer vino mamá después de un largo viaje... mejor ni cuento cómo encontró el depa. ¡Qué paciencia!
Buena, Gatoto ;)
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